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Ortodoncia en preadolescentes: cómo superar los inconvenientes

La ortodoncia, en la mayoría de los casos, suele ser un camino llevadero y, si encima cuentas con nuestros profesionales, un camino muy sencillo y que te lleva a la salud y a la belleza. En la actualidad contamos con una tecnología y unos avances que han cambiado el mundo de la ortodoncia, que ha pasado de ser, hace muchos años, un método muy aparatoso, incómodo e incluso una pesadilla, a ser un tratamiento rápido, efectivo, cómodo y con un sinfín de ventajas y beneficios para la salud. Lo más destacable es sobre todo la cantidad de variedades de ortodoncia entre las cuales puedes escoger.

No obstante, la ortodoncia sí puede ser un gran reto cuando se trata de niños o preadolescentes. La ortodoncia infantil, salvo determinados casos, suele ser un camino sencillo e incluso divertido, puesto que los niños siempre suelen ser más abiertos y, normalmente, se dejan llevar por las decisiones de sus padres de forma mucho más sumisa. En los preadolescentes la cosa no suele ser tan sencilla, ya que estos pueden tanto aceptar sin problema el tratamiento, como rechazarlo por completo. No obstante, si nuestros profesionales te recomiendan que tu hijo de 10 a 15 años lleve ortodoncia, es fundamental hacerlo y no dejar pasar el problema.

¿Por qué realizarla?

La razón principal por la que deberíamos llevar a cabo la ortodoncia en caso de que nos la recomienden es que la edad de 10 a 15 años es la mejor para influir positivamente en el crecimiento de los huesos de la cara o para redirigir los huesos y los dientes en la postura deseada. Por lo tanto, si realizamos el tratamiento mientras la persona crece, podemos evitar que más tarde, cuando los huesos estén desarrollados, se necesite llevar a cabo una cirugía para lograr ese resultado. El tratamiento, además, es mucho más eficiente si se lleva a cabo en edades tempranas, puesto que los movimientos de los dientes se realizan de forma más ligera.

Lo primero que debemos tener en cuenta antes de comenzar el tratamiento de ortodoncia es que los preadolescentes aún no son adultos, por lo que, hay que considerar si realmente deberíamos pedirles su opinión o directamente llevar a cabo el tratamiento sin tener en cuenta lo que ellos quieren realmente. En esta etapa aún están creciendo y desarrollándose y hay un cambio de comportamiento fundamental que debemos considerar. Es decir, es mejor pensar en su salud y a largo plazo.

El tratamiento de ortodoncia será una novedad en sus vidas y las novedades en ocasiones pueden ser difíciles de enfrentar. Es fundamental desmentirle los falsos mitos y explicarle al niño y futuro adolescente que la ortodoncia no es para tanto. Es importante, además, tener paciencia con el niño, ya que en ocasiones puede manifestar problemas con su propia imagen, bajadas de autoestima y comportamientos rebeldes. Hay que tener esto en cuenta y lograr la colaboración con ellos, la negociación, no la obligación o la severidad. Pero mucho ojo, algo que sí es innegociable, sin embargo, es la higiene.

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