Hábitos y logopedia

Gestos de cada día, como respirar, tragar o chuparse el dedo, también dan forma a la boca.

¿Te reconoces en alguno?

  • Chupete y biberón
    Qué provoca
    Si se alargan, pueden abrir la mordida por delante y hacer que el paladar crezca más estrecho.
    Cuándo dejarlo
    El chupete, hacia los 3 años. El vaso, desde los 6 meses, y el biberón, fuera entre los 12 y los 18 meses.
    Qué hacemos
    Te damos pautas para retirarlos poco a poco y revisamos cómo va la mordida.
  • Chuparse el dedo
    Qué provoca
    Empuja los dientes de arriba hacia delante y los de abajo hacia dentro, y puede dejar la mordida abierta.
    Cuándo dejarlo
    Cuanto antes, mejor; a ser posible, antes de que salgan los dientes definitivos.
    Qué hacemos
    Lo trabajamos con la familia, sin reñir, y vigilamos cómo se desarrolla la mordida.
  • La lengua al tragar
    Qué provoca
    Tragamos cientos de veces al día. Si la lengua empuja los dientes cada vez, puede abrir la mordida o mover lo que ya ha colocado la ortodoncia.
    Cuándo dejarlo
    Se puede reeducar a cualquier edad.
    Qué hacemos
    El logopeda enseña a tragar con la lengua arriba, y lo coordinamos con el tratamiento de ortodoncia.
  • Respirar por la boca
    Qué provoca
    La lengua baja, el paladar crece más estrecho y respirar por la nariz cuesta cada vez más.
    Qué hacemos
    Tiene su propia página: cómo funciona el círculo y cómo se corta.
  • Masticar de un solo lado
    Qué provoca
    Un lado trabaja más que el otro, y eso puede influir en cómo crecen la cara y la mordida.
    Qué hacemos
    Miramos si algo hace evitar el otro lado, como una caries o un diente que no encaja, y enseñamos a repartir.
  • Morder uñas u objetos
    Qué provoca
    Desgasta y astilla los bordes de los dientes y carga la articulación. Con brackets, además, puede despegarlos.
    Qué hacemos
    Lo identificamos y buscamos alternativas. Si además aprietas los dientes, mira bruxismo.
  • La lengua en reposo
    Qué provoca
    La lengua debería descansar arriba, contra el paladar. Si descansa abajo o entre los dientes, el paladar pierde su apoyo y la mordida puede abrirse.
    Cuándo dejarlo
    Se puede reeducar a cualquier edad.
    Qué hacemos
    Ejercicios con el logopeda para que la lengua aprenda su sitio.

Más sobre hábitos y logopedia

Cómo respira tu hijo, cómo traga, cómo mastica o cómo duerme influye en cómo crecen su cara y su boca. Detrás de muchas mordidas que vemos en consulta hay un hábito. Por eso aquí en Alicante dedicamos tanto tiempo a los hábitos como a los aparatos, y colaboramos con un logopeda de confianza.

Respirar por la boca, un círculo que se alimenta solo

Cuando un niño respira por la boca, la lengua deja de apoyarse en el paladar. Sin ese apoyo, el paladar crece más estrecho y alto, y la nariz tiene menos sitio para el aire. Con menos sitio cuesta más respirar por la nariz, y el niño vuelve a respirar por la boca. Romper ese círculo pronto cambia cómo crece. Si sospechamos que algo dificulta el paso del aire, como unas vegetaciones o unas amígdalas grandes, te derivamos al otorrino. Algunas señales: duerme con la boca abierta, ronca, tiene los labios secos o se levanta cansado.

La boca cerrada en reposo

Cuando no habla ni come, la boca de tu hijo debería estar cerrada: labios juntos, respirando por la nariz y con la lengua apoyada entera en el paladar, la punta detrás de los dientes de arriba. Parece un detalle, pero es de lo que más influye en cómo crecen su cara y su boca. Es también lo que hay de cierto detrás del mewing, que se ha hecho popular en redes. Te enseñamos a reconocer la postura correcta y a trabajarla en casa.

Masticar por los dos lados

Masticar siempre por el mismo lado hace que ese lado trabaje y se desarrolle más que el otro. Alternar los lados, y comer alimentos que haya que masticar de verdad, ayuda a que la cara y la mordida crezcan equilibradas.

Lactancia, chupete y biberón

La lactancia materna pone a trabajar los músculos de la boca, y eso favorece el crecimiento de los maxilares. El chupete y el biberón son normales en los primeros años, pero conviene dejarlos a tiempo, igual que el hábito de chuparse el dedo, para que no empujen los dientes ni estrechen el paladar. La recomendación habitual es empezar con el vaso hacia los 6 meses, cuando llegan los primeros sólidos, dejar el biberón entre el año y el año y medio, y retirar el chupete hacia los 3 años. No son reglas fijas: lo vemos con cada familia.

Logopedia y terapia miofuncional

Tragar empujando con la lengua, morderse las uñas o tener dificultad con algunos sonidos también cuentan, en niños y en adultos. Cuando hace falta, te derivamos al logopeda con el que colaboramos, que enseña a la lengua, los labios y la respiración a trabajar bien, con ejercicios sencillos que luego se practican en casa; con los niños, en forma de juego.

Por qué va de la mano de la ortodoncia

La ortodoncia coloca los dientes; la terapia corrige la fuerza que los saca de su sitio. Si la lengua sigue empujando, el resultado puede no mantenerse. Por eso las dos se planifican juntas.

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